imagen de rana viajar sola

Si has estado echando un vistazo por el blog, habrás visto que yo principalmente viajo por trabajo, por lo que muchas veces me tocar viajar solo. Aunque para mí lo ideal es hacer turismo cuando estoy acompañado y, por supuesto, de vacaciones, mi trabajo me ha permitido visitar muchos países y conocer otras muchas culturas. De hecho, la idea de lanzar el blog nació tras varios viajes en los que fui acompañado por clientes, durante los cuales me tocó “hacer de guía”.

Independientemente que a ti te pueda gustar más o menos la experiencia de viajar solo, y por si te pueden servir de ayuda, te dejo una lista 10 cosas importantes que he aprendido tras más de 12 años de dar tumbos por aeropuertos de medio mundo:

1 – Investiga tu destino
2 – Precauciones sanitarias, de seguridad y organismos oficiales
3 – Lee bien la tarjeta de embarque
4 – Los vuelos, con la misma compañía si es posible
5 – El hotel, ubicado en un lugar adecuado para tu viaje
6 – Aprende a moverte por el lugar al que vas
7 – Prepara bien toda la documentación del viaje
8 – Mide los tiempos de los traslados
9 – Respeta la cultura que visitas
10 – Si te quieren robar, te van a robar… pero no lo pongas fácil

Espero que te puedan resultar de utilidad y que puedas evitar alguna situación desagradable. Por supuesto, cualquier aportación, apunte, comentario o corrección será bienvenida, este post pretende ser útil para todo el que lo lea.

¡Que sigas disfrutando de tus viajes!


1 – Investiga tu destino

Investiga tu destino para preparar tu viaje
Investiga tu destino para preparar tu viaje (Foto: Pixabay)

¿Sabes realmente a dónde vas y qué es lo que vas a ver allí? ¿Qué es lo que quieres hacer y qué esperas de este viaje? Investiga un poco, a ver si te vas a llevar una sorpresa… especialmente si viajas solo/a. Uno de mis primeros viajes fue a Estocolmo (guía rápida de Estocolmo aquí). Cada vez que me preguntaban “¿y qué vas a ver allí?” no sabía qué contestar…

Hoy en día, buscas en google el nombre de la ciudad o país de destino y tienes miles de opciones para conocer a dónde vas: posts de bloggers viajeros, documentales, vídeos… cuando yo empecé a viajar, no existían los blogs de viajes ni Youtube, así que optaba por soluciones más “tradicionales”: comprar una guía de Lonely Planet, de Trotamundos o buscar información en la biblioteca más cercana.

Así, y aunque te parezca una tontería, tendrás una idea de lo que vas a ver, lo que te vas a encontrar y si de verdad te va a gustar.


2 – Precauciones sanitarias, de seguridad y organismos oficiales

imagen de seguro médico
Procura preveer cualquier problema médico que puedas tener (Foto: Pixabay)

Cuando voy a cualquier país, sea el que sea, tengo la costumbre de localizar la embajada o consulado español más cercano a la zona donde me muevo. Por si acaso. Si tienes cualquier tipo de problema, no sabes qué hacer ni a dónde acudir, éstos te pueden salvar de alguna dificultad. En un viaje a Argelia, el Consulado de España en Orán, consiguió sacar a un compañero del puerto tras casi 8 horas peleándose con los funcionarios de aduanas. Una llamada, gestión del consulado, y para fuera… pero el susto no se lo quita nadie. No te cuesta nada buscar en la web del Ministerio de Asuntos Exteriores (Embajadas y Consulados de España en el Extranjero) y apuntarte número de teléfono y dirección.

La propia web del Ministerio en la sección de recomendaciones de viaje (clic aquí para ir a las recomendaciones de viaje del Ministerio) te indica la documentación que necesitas para entrar al país, así como las precauciones, vacunas o cualquier otra información relevante.

Por otra parte, en el tema sanitario, lo más recomendable es tener un seguro que cubra cualquier necesidad que puedas tener. Si viajas por la Unión Europea o Suiza, no lo necesitarás, pero debes hacerte la tarjeta sanitaria europea para tener cobertura sanitaria garantizada. Puedes solicitar su tramitación en la web de la Seguridad Social (solicitud de la tarjeta sanitaria europea)


3 – Lee bien la tarjeta de embarque

Imagen de condiciones en la tarjeta de embarque
Lee bien las condiciones en la tarjeta de embarque (Foto: Pixabay)

Me sigo sorprendiendo de encontrar en las colas de los mostradores de embarque a mucha gente que no sabe que sólo puede llevar 15 kgs de equipaje y lleva 22, que no lleva su tarjeta impresa o que intenta colar una segunda maleta en su vuelo. Todos ellos acaban en el mostrador de la aerolínea abonando el recargo correspondiente.

Aunque las aerolíneas “de siempre” (véase Iberia, British Airways, KLM o tantas otras) a veces pueden hacer la vista gorda, lo más habitual hoy en día es viajar con empresas low-cost, que llevan sus condiciones a rajatabla. Tenlo en cuenta.

Cuando una conocida aerolínea irlandesa, de cuyo nombre no quiero acordarme, implantó la penalización de 40 euros por no llevar la tarjeta de embarque impresa, un servidor se encontraba en Inglaterra.

Esta penalización entró en vigor justo el día de antes de mi vuelo de regreso y yo no me di cuenta de que así estaba indicado en las condiciones del billete. Pero vamos, ni yo, ni ningún otro pasajero, y allí terminamos todos, pasando por taquilla.

De nada sirvieron las presiones en grupo, los gritos, las discusiones. O pagabas o te quedabas en tierra. Y pagamos, vaya si pagamos. Desde el primero hasta el último…

 


4 – Los vuelos, con la misma compañía si es posible

imagen de buscador de vuelos skyscanner
Cuando sea posible, vuela todo el trayecto con la misma compañía (Foto: Pixabay)

Hoy en día con los buscadores de vuelos y nuestra tendencia a buscar el súper chollo, podemos llegar a realizar rutas complicadas y transbordos inverosímiles por ahorrarnos unos pocos euros. Esto está muy bien, pero ten en cuenta que si vuelas con compañías diferentes un transbordo puede convertirse en una auténtica pesadilla y fastidiarte el viaje por completo.

A la hora de buscar las mejores combinaciones de vuelos y conseguir los mejores precios, para el mí el buscador de referencia es Skyscanner (click aquí para buscar un vuelo en Skyscanner).

Te lo cuento con un ejemplo:

En un viaje de trabajo a Francia, para evitar coger el tren o el coche y que no le costara mucho dinero a la empresa, me preparo la siguiente ruta tras mirar miles de combinaciones:

  • Montpellier – París (CHARLES DE GAULLE) con Air France.
  • París (CHARLES DE GAULLE) – Barcelona con Vueling.
  • Barcelona – Alicante con Vueling.

El precio total no llegaba a los 200 euros y me permitía salir por la mañana y aterrizar a media tarde en Alicante. Perfecto… o no tanto.

Llego al aeropuerto de Montpellier, facturo las maletas y, sorpresa, el vuelo se retrasa casi cuatro horas. Me voy al mostrador de Air France y me dicen que me cambian el vuelo, que hay otro que sale en 50 minutos a París, pero al aeropuerto de Orly (si no conoces París, para ir de un aeropuerto a otro puedes tardar casi hora y media). Una vez allí, con un bono que me van a dar, tengo un taxi directo al Charles de Gaulle.

Cuando aterrizo y me dispongo a cambiar el bono, veo que es un ticket de autobús. Me quejo y me dicen que no me preocupe, que llego a tiempo. Empiezo a mosquearme de verdad, pero al final me subo al autobús y me quedo dormido.

El murmullo de los demás pasajeros del autobús me despierta: cuando abro los ojos y estamos pasando junto a la Torre Eiffel… entro en pánico y me quejo al chófer. ¡Se ha metido por el centro de París en plena hora punta!

Dos horas y media después de salir del aeropuerto de Orly, el autobús llega al Charles de Gaulle. Mi avión está despegando…

Otra vez al mostrador de Air France (es el tercero que visito ese día). La respuesta: que yo estaba en París a mi hora, que la compañía no se hacía responsable de lo que yo había hecho desde entonces. Tras 20 minutos de discusiones y de recitarles tanto a la señorita del mostrador como a la encargada todos los tacos que sé decir en francés e inglés y español, me voy al mostrador de Vueling para ver si hay algún arreglo.

Total, que termino comprando un billete directo a Alicante con Vueling para el día siguiente por 300 euros y pagando una noche de hotel adicional más los traslados.

Espero que esta anécdota te ayude a decidirte. Esto me pasó en París, pero imagínate que te pasa en un aeropuerto remoto de algún país para el que no tengas ni permiso de entrada… si vas con un grupo de amigos tendréis “batallita” para toda la vida e incluso echaros unas risas, pero si vas solo puede ser un muy mal trago.


5 – El hotel, ubicado en un lugar adecuado para tu viaje

imagen de elegir el mejor hotel para tu viaje
Escoge la ubicación del hotel en base al objetivo de tu viaje (Foto: Pixabay)

A la hora de elegir el hotel, ten en cuenta muchos detalles además del precio. Para mí el aspecto fundamental para elegir un hotel es su ubicación, ya que yo lo uso solamente para dormir y no necesito gimnasio, piscina ni otro tipo de instalaciones que sé que no voy a utilizar. La ubicación la elijo principalmente en función de cómo me voy a mover por la ciudad en la que esté.

Si vas en coche, lo ideal es buscar algún sitio un poco apartado del centro, en el que sea más fácil aparcar (y, por tanto, que puedas dejar el coche en la calle o que el hotel te cobre menos por el parking). También es conveniente porque puedes evitarte los atascos de entrar y salir a la ciudad. Para hacerte una escapadita al núcleo urbano normalmente será más eficiente y barato hacerlo con transporte público o en taxi.

Cuando tu viaje se centra en una única ciudad, lo normal es que te interese estar cerca de las principales visitas que vayas a realizar. Busca un equilibrio entre ubicación y precio, y ten en cuenta que si tienes que estar constantemente comprando billetes de tren o viajes en taxi el coste va a subir.

En el caso de una gran ciudad, incluso más importante que estar en el centro es tener un buen acceso al transporte público. Por ejemplo, en Londres la mejor forma de moverse es el metro. Cuanto más cercano esté tu hotel de una estación, más rápido podrás moverte.


6 – Aprende a moverte por el lugar al que vas

imagen de llegar a tu hotel de forma segura
Intenta saber cómo llegar a tu hotel (Foto: Pixabay)

Especialmente cuando llegues a una ciudad nueva para ti, deberías saber cómo llegar, por lo menos, al establecimiento en el que te vas a alojar. Así no dependerás de indicaciones de terceras personas que, aunque sea con toda su buena voluntad, puedan provocar que te pierdas.

La peor experiencia de viaje que he tenido fue en mi primera visita a Argentina:

Te pongo en situación: medianoche en el aeropuerto de Buenos Aires y el coche que tenía que venir a recogerme no llega. Decido tomar un taxi y le doy la dirección de mi hotel, el NH Florida.

Por si no conoces Buenos Aires, la calle Florida es una calle peatonal del centro. Así me informa el taxista y me dice que me deja en el punto más cercano al que puede llegar con el coche, en la Plaza San Martín. Pues bien, técnicamente estaba a menos de 500 metros de mi hotel… pero no en la calle Florida. El hotel en cuestión está en la calle San Martín… pero yo no lo sabía. Total, que me dedico a recorrer arriba y abajo la calle Florida, de madrugada, cargado de maletas en el centro de Buenos Aires. Estaba tentando, y mucho, a la suerte.

Finalmente, sucede lo inevitable: tres tíos con cara de pocos amigos se me quedan mirando y lentamente comienzan a caminar en dirección hacia mí. No tengo escapatoria. Llevo más de una hora arrastrando el equipaje que llevo para dos semanas (entonces no llevaba ni maletas con ruedas) y no tengo casi fuerzas.

Me giro y ocurre el milagro. “Caballero, ¿sabe usted dónde se encuentra?” Un policía militar ha acudido en mi ayuda. Le explico la situación y me indica cómo llegar al hotel. Le doy las gracias y cuando me pongo en marcha me dice que se viene conmigo. Los tres tipos se largan en cuanto ven que me acompaña.

Cuando por fin llegamos al hotel, entra conmigo y me echa la bronca por ir dando vueltas a esas horas por el centro. Esta vez me libro, por poco, pero me libro.

Aquello pasó en el año 2006. Todavía no existía Google Maps en el móvil, pero te aseguro que desde entonces sé cómo llegar a mi hotel aunque no tenga conexión de datos.


 7 – Prepara bien toda la documentación del viaje.

imagen de pasaporte para viajar solo
Ojo a la documentación que necesitas para tu viaje (Foto: Pixabay)

¿Te parece un consejo absurdo? Créeme, no lo es… he viajado con gente a la que se le había caducado el visado de entrada al país, que no sabía que tenía que hacérselo o que viajaba con el DNI, porque “vale en toda Europa”.

Cuando vayas a visitar un país por primera vez, te recomiendo informarte bien de lo que necesitas. Si no lo tienes claro, en la web del Ministerio de Exteriores, como te decía antes, podrás encontrar una serie de recomendaciones de viaje (Recomendaciones de viaje) que incluyen los requisitos y consejos para viajar a todos los países del mundo.

¿Y por qué tienes que informarte previamente? Te lo explico con otro ejemplo: en una ocasión, un cliente decidió acompañarme a un viaje de trabajo a Argelia. En el consulado de Argelia en Alicante, el trámite dura una semana. Pero lo que mi cliente no tuvo en cuenta fue que para la obtención del visado el consulado exige que el pasaporte tenga una validez superior a 6 meses. El pasaporte de mi cliente caducaba en 4 meses, por lo que no le admitían la documentación para autorizar su entrada al país. Además, Argelia exige que tengas un seguro médico que cubra toda tu asistencia en el país. Mi cliente tampoco lo tenía, así que tuvo que ir deprisa y corriendo a abrir una póliza. Resultado: tuvimos que posponer el viaje 3 semanas. Y aún podemos dar gracias, si a este señor se le ocurre ir por su cuenta y llega a Argelia sin el visado…

Ah, y sí, antes de salir de casa comprueba que llevas la tarjeta de embarque, reservas de hotel y vouchers…


8 – Mide los tiempos de los traslados

imagen de Controla cuánto vas a tardar en llegar al aeropuerto
Controla cuánto vas a tardar en llegar al aeropuerto (Foto: Pixabay)

A la hora de planificar tu viaje, ten en cuenta los tiempos de los traslados, especialmente el regreso al aeropuerto. A veces nos confiamos con que nos sobra tiempo para ver ese lugar al que no hemos podido ir y, por si no volvemos, nos la jugamos.

Cuando llegues al destino controla el tiempo que tardas en llegar hasta el hotel. No se trata de que pongas el cronómetro, si no de que controles a qué hora sales del aeropuerto y a qué hora llegas al destino. Así tendrás una primera medida. Luego ten en cuenta el tiempo que puedes pasar en los accesos del aeropuerto cuando regreses (no es lo mismo un vuelo nacional, comunitario o intercontinental), el tiempo que podrías perder en algún atasco y más o menos ya tienes una idea de la hora a la que tienes que salir hacia el aeropuerto para regresar.

Ojo, te hablo sólo de la vuelta porque doy por supuesto que para el vuelo de ida sabrás llegar a tiempo…


9 – Respeta la cultura que visitas

Imagen de respeta la cultura que estás visitando
Respeta la cultura que estás visitando (Foto: Pixabay)

Cuando vas a un país que no es el tuyo, lo lógico es respetar sus costumbres. De hecho, estás yendo allí a conocerlas. Si no te gusta, no vayas. He viajado con gente que criticaba que rezaran cinco veces al día en un país musulmán, que los judíos sólo comiesen comida kosher, que hubiese que dar propinas en Estados Unidos en todos los bares, que la comida en España como en ningún sitio… en fin, te puedes imaginar.

La única (y la última) vez  que me he ido de vacaciones con un viaje organizado ha sido a Capadocia, en Turquía. Coincidimos con una chica a la que todo le parecía mal: no entendía por qué se tenía que cubrir los hombros cuando entraba a una mezquita, por qué tenían que “ponerse a gritar por los altavoces” a toda hora (la llamada al rezo) y otras tantas quejas del lugar. Cuando le pregunté que por qué había venido a Turquía se enfadó y se fue a dormir.

Al igual que te indicaba en el punto 1 de este artículo, conocer la cultura que vas a visitar es fundamental para saber si te va a gustar el viaje o no. Tal vez puedas ahorrarte un mal rato.


10 – Si te quieren robar, te van a robar… pero no lo pongas fácil

imagen de cuidado con los carteristas
No se lo pongas fácil a los ladrones (Foto: Pixabay)

Todos los países del mundo tienen ladrones. Todos. Si además ven a una persona viajando sola, pueden considerarte un objetivo más fácil. Intenta que no sea así. El ladrón o carterista no se la va a jugar, si no eres objetivo fácil se decantará por otra víctima.

En primer lugar, yo intento no parecer un turista o, por lo menos, que no se me note mucho que no tengo ni idea de por dónde voy. Si llevo un plano de la ciudad, no lo saco en plena calle, no voy mirando las siguientes estaciones del metro cada 10 segundos ni llevo la guía de Lonely Planet en la mano. Todo eso lo miro cuando estoy comiendo o tomando un café. Por cierto, que en las cafeterías y restaurantes prefiero sentarme en uno de los lados del local, con el respaldo de la silla pegado a la pared. De este modo, sé que no me van a robar por detrás. Recuerda, estamos hablando de viajar solo, toda precaución puede ser poca.

Otra cosa que puede llamar la atención de un carterista es la pinta que llevas. Si estás en Nueva York con una camiseta de los Knicks, la gorra de los Yankees, una mochila de los Giants, la cámara de fotos colgando del cuello y unos pantalones con la bandera norteamericana, tienes todas las papeletas…

Yo intento llevar bolsillos con cremallera y todas las pertenencias de valor (cartera, móvil, llaves del coche…) en bolsillos interiores. Si llevo mochila cierro con candado el bolsillo principal y en los exteriores sólo llevo bebida, comida, pañuelos… ¿quiere decir que no me van a robar? NO, lo que quiero decirle a un posible ladrón es que no le va a resultar fácil y que seguro que entre una multitud encuentra otra persona a la que sea más sencillo robar.

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