imagen de monarquia romana - Rómulo siendo llevado al Olimpo

La monarquía romana: los reyes de la Roma Antigua

La Monarquía Romana: los reyes de Roma (753-509 AC)

Más sobre Roma: si en el post anterior vimos cómo se fundó la ciudad de Roma, en éste continuamos el relato en la siguiente fase, la monarquía romana.

Roma, además de imperio y república, tuve también una fase monárquica, cuya lista más aceptada incluye 7 reyes de dos dinastías diferentes: la latino-sabina y la etrusca. En este artículo veremos este período y conoceremos la importancia que cada monarca tuvo en el ascenso de la antigua Roma a potencia hegemónica mediterránea.


Monarquía Romana Latino-Sabina (753-616 AC)

Rómulo

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«Rómulo siendo llevado al Olimpo por Marte» (Siglo XVIII), Jean-Baptiste Nattier. Museo de Juan Pablo II, Varsovia. Foto: Wikimedia Commons

Descartando hipotéticos orígenes legendarios (como la leyenda de la fundación de Roma), se considera que el primer rey de Roma y su fundador fue Rómulo, y que dio su nombre a la ciudad (epónimo). Su dinastía tuvo 3 reyes más, hasta el nombramiento de Tarquinio Prisco (etrusco), y abarcó los años 754-616 AC.

El núcleo inicial de la ciudad (Roma Quadrata) se estableció en la colina del Palatino. Rómulo, para aumentar la población del nuevo asentamiento, acogió a todo tipo de gentes marginadas y extranjeros en un refugio situado en una colina cercana, el Capitolio. La aldea fue creciendo y se fusionó con una ciudad sabina, Curi, con cuyo rey, Tito Tacio, Rómulo compartió el poder hasta su muerte. Poco a poco, el resto de comunidades de las 7 colinas se fue uniendo a Roma en un proceso denominado sinecismo (literalmente: cohabitación) que, al igual que ocurriese en Grecia, consistía en ir sumando nuevas urbes hasta configurar una ciudad-estado fuerte.

El primer monarca fue también responsable de crear el primer senado de la Historia, formado por 100 Patres, cuyos descendientes serían conocidos como patricios, la clase social dominante en la posterior república. Además, dividió el pueblo en 3 tribus: Ramnes, Titíes y Luceres, las cuales estaban representadas en los Comicios Curados a razón de 10 Curias por tribu. Este organismo cumplía la función de asamblea romana, ratificando a los reyes (elegidos por el Senado).

Además, fue el responsable de organizar el ejército, creando la legión y organizándola en tres centurias de caballería con 300 soldados, al mando de los cuales se situaban tres tribunos.

Tradicionalmente se destaca que cada uno de los reyes de la dinastía Latino-Sabina cumplió una función concreta: a Rómulo se le considera el fundador e instaurador de las instituciones políticas.

Numa Pompilio

Si Rómulo fue el fundador, Numa Pompilio fue el responsable de crear los sacerdocios romanos. También se le atribuye la creación del calendario de 12 meses en sustitución del de 10 instaurado por Rómulo. De todas formas, aunque sin duda ya contaban con un sistema de organización del tiempo, no hay evidencias que confirmen ni lo uno ni lo otro.

imagen de monarquía romana La ninfa Egeria dictando a Numa las leyes de Roma
«La ninfa Egeria dictando a Numa las leyes de Roma» (1885), Ulpiano Checa y Sanz. Museo del Prado, Madrid. Foto: Museo del Prado

Tulio Hostilio

Tulio Hostilio fue el tercero de los reyes y es considerado un rey guerrero. Se le atribuye la destrucción de Alba Longa (ciudad de origen de Rómulo). Las leyendas romanas cuentan que murió a consecuencia de un rayo enviado por Júpiter, indignado ante la forma en la que realizaba un ritual religioso.

Anco Marcio

Anco Marcio, nieto de Numa Pompilio, parecía poseer también el carácter sosegado de su abuelo, y su reinado estuvo más concentrado en tareas legislativas que en la guerra, al contrario que su predecesor. Aunque hubo de librar batallas contra Veyes y otras ciudades próximas, se encargó de organizar con gran beneficio económico la producción de sal en la desembocadura del Tíber. También de las primeras adecuaciones urbanas de importancia, como la pavimentación del Foro Romano o la construcción del primer puente sobre el Tíber, el puente Sublicio.





Monarquía Romana Etrusca

La segunda etapa de la monarquía romana (616-509 AC) refleja una clara influencia de Etruria. No hay consenso entre los historiadores de cuán lejos llegaba dicha influencia, aunque todo parece indicar que Roma seguía siendo una ciudad latina independiente.

Lucio Tarquinio Prisco (616-579 AC)

imagen de Tarquinio Prisco entra en Roma - monarquia romana
«Tarquinio Prisco entra en Roma» (1470), Jacopo del Sellaio. Cleveland Museum of Art. Foto: Wikimedia Commons

Tarquinio Prisco, un comerciante extranjero llegado a la ciudad durante el reinado de Anco Marcio, supo ganarse el favor de las gentes de Roma y fue elegido para suceder al rey tras su fallecimiento. Su reinado ha sido ensombrecido por la leyenda, que atribuye algunas de sus obras a Rómulo o incluso al sucesor del propio Tarquinio, Servio Tulio. Lo que parece evidente es que algunos ritos y normas, como la ceremonia de los triunfos, la corona de laurel o la túnica púrpura, todos ellos de origen etrusco, hubiesen sido instaurados por Tarquinio. También se le atribuyen importantes reformas urbanas continuadoras de la actividad de Anco Marcio, como la desecación de los pantanos  o la definición de las dos calles principales de la ciudad.

Su muerte está rodeada de leyenda. Según la tradición romana, los hijos de Ancio Marcio, al verse apartados del poder por la predilección de Tarquinio por Servio Tulio, contrataron a dos asesinos que fingieron una disputa para solicitar la mediación del rey. Una vez lo tuvieron delante, lo asesinaron y huyeron.

Servio Tulio (579-534 AC)

Servio Tulio fue el gobernante más destacado de la monarquía romana etrusca. Era yerno de Tarquinio Prisco y obtuvo el favor de la sucesión por parte del rey y de Tanaquil, la esposa de éste. Este hecho no gustó demasiado a los hijos de Tarquinio.

El reinado de Servio Tulio inició una serie de reformas que servirían como pilares en el futuro estado republicano. Modernizó la agricultura y el sistema de reparto de las tierras (ager publicus), además de renovar la organización social en tribus y centurias. Esta organización de los ciudadanos conllevaría también la reorganización del ejército según la clase social y la disponibilidad económica de cada ciudadano: los equites (caballería) para los ciudadanos más ricos, que pudiesen pagar un caballo; 5 clases de infantería y 3 de complemento (fabri, musici y accensi).

imagen de Asesinato de Servio Tulio - monarquia romana
«Asesinato de Servio Tulio» (1770), Jean François Lagrenée. The Knohl Collection, colección privada. Foto: Wikimedia Commons

Servio Tulio fue asesinado por su yerno y, a la sazón, sucesor, Tarquinio el Soberbio, nieto del anterior Tarquinio, en colaboración con su propia hija.

Tarquinio el Soberbio (534-509 AC)

Tarquinio el Soberbio es uno de los personajes con peor fama entre los propios historiadores romanos. Su llegada al poder, tras asesinar a su suegro, es muy criticada por sus conciudadanos. Se negó a enterrar el cadáver de Servio Tulio y ordenó una sangrienta represión contra los partidarios de éste.

Ejerció la tiranía al más puro estilo griego, abusando de su poder, promoviendo gran cantidad de obras públicas y llevando a cabo una activa política exterior.

Su caída nos lleva nuevamente a la difícil tarea de separar Historia y leyenda, especialmente en tiempos en los que las crónicas no se realizaban de forma ordenada, sino más bien en base a tradiciones orales, creencias y rumores. Bien, pues parece que uno de los hijos de Tarquinio, Sexto, viola a una joven romana llamada Lucrecia. Ésta denuncia la agresión de Sexto ante el rey y ante su marido, exige venganza y a continuación se suicida. El pueblo romano, harto de los abusos de la familia gobernante, se levanta en armas y termina reclamando la República.

Tarquino y Lucrecia - monarquia romana
«Tarquinio y Lucrecia» (1575), artista anónimo. Rijksmuseum, Ámsterdam. Foto: Wikimedia Commons

Tarquinio se refugió en Etruria y consiguió la ayuda de Porsenna, rey de Clusium, para retomar la ciudad. Iniciado el asedio de Roma, Porsenna quedo maravillado ante el valor y arrojo de los romanos, abandonando el combate y dejándoles víveres como muestra de respeto.

El último de los reyes de Roma se vio forzado a abandonar la ciudad. Murió en el exilio unos años después.


El camino hacia la República de Roma

Si hacemos caso a lo escrito acerca de Tarquinio el Soberbio en la sección anterior, la caída de la monarquía se debió a un agotamiento del pueblo y la admiración de un lucumón (rey etrusco) rival, Porsenna.

Aunque no hay consenso entre los historiadores, lo que parece evidente es que hizo falta algo más para forzar la caída del régimen monárquico. Porsenna era uno de los principales caudillos de la región y probablemente vio la posibilidad de eliminar a la pujante ciudad Roma como competidora por la hegemonía en el Lacio. En este caso, habría aprovechado el descontento social con Tarquinio para promover la rebelión y el derrocamiento del rey.

Otros historiadores apuntan al ocaso de los gobiernos tiránicos en Grecia como forma de gobierno y a su imitación por los romanos.

Por último, otros historiadores apuntan a que la caída de la monarquía se debió al inicio del conflicto patricio – plebeyo (clases dominantes contra clases humildes), que sería el principal conflicto social que afectaría a la República hasta la promulgación de la Lex Hortensia en el 287 AC. Pero de esto ya hablaremos más adelante (Actualización – ya disponible aquí)

En lo que sí se parece haber llegado a un consenso, es a la fecha de la instauración de la República Romana: año 509 AC.


Para saber más / fuentes consultadas

  • Cabrero Piquero, Javier y Fernández Uriel, Pilar (2014). Historia Antigua II: El mundo clásico. Historia de Roma. Universidad Nacional de Educación a Distancia. ISBN 978-84-362-5468-6. Comprar este libro
  • Beard, Mary (2015). SPQR. Una Historia de la Antigua Roma. Editorial Planeta. ISBN 978-84-9892-955-3. Comprar este libro



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